Donald Trump intenta dar un giro a la desesperada a 15 semanas de las elecciones.

La desastrosa gestión de la crisis sanitaria llevada a cabo por el presidente de EE UU, Donald Trump, revelan una situación difícil para el polémico líder a 15 semanas de las elecciones, por lo que ha decidido dar un giro en su posicionamiento negacionista para intentar cambiar su imagen. Su rival demócrata, Joe Biden, está por delante en los sondeos en todos los Estados clave y en todos los temas.

Además de la nefasta gerencia de la crisis, a ola de protestas antirracistas tras la muerte de George Floyd, que ha dejado terribles imágenes de violencia policial en las calles, le está dando la puntilla en las encuestas, por lo que las declaraciones del presidente denotan un tono a desesperación.

Con casi 4 millones de contagios y más de 140.000 muertos en Estados Unidos, el líder ultra volvió a celebrar una rueda de prensa centrada en el virus, algo que había sido habitual al inicio de la crisis pero que abandonó hace semanas. Trump busca recuperar la iniciativa mediática y para ellos parece dispuesto a cambiar lo dicho hasta ahora: advirtió este martes de que la pandemia del coronavirus «empeorará» en el país e insistió a la ciudadanía en el uso de las mascarillas.

«Probablemente, desafortunadamente, empeorará antes de que mejore. Es algo que no me gusta decir, pero así son las cosas», declaró Trump, al reconocer el problema en los estados del llamado «cinturón del sol», como Florida y Texas.

Trump, firme negacionista del coronavirus y en lucha contra el uso de mascarillas, este martes insistió a la ciudadanía en usarlas después de haber aparecido el lunes con una y afirmar que lo «patriótico» es ahora cubrirse la cara. «Obtengan una mascarilla. Les guste o no la mascarilla, tienen un impacto. Y necesitamos hacer todo lo que podamos», afirmó el presidente, quien además instó a los jóvenes a «ser seguros y ser inteligentes» y evitar bares llenos y grandes concentraciones.

«Si pueden, usen la mascarilla; cuando puedan, usen mascarilla; si están cerca el uno del otro, cerca de un grupo, yo me la pondría; si estoy en un ascensor y hay más gente conmigo, yo me la pongo», dijo Trump, al mostrar a la prensa su propia mascarilla guardada en un bolsillo. «Llevo la mascarilla, la usaré con mucho gusto, no tengo problema con ello», insistió.

Prácticamente a 100 días de las elecciones, el mandatario trata de salir del hoyo mediático sin un tema de campaña claro. Las grandes ciudades de Estados Unidos, que tienen competencias en educación o en seguridad ciudadana, votan desde hace años a demócratas o a republicanos moderados que no tienen nada que ver con el presidente. Su imagen ha quedado dañada tras el coronavirus y el caso de George Floyd. Todo pinta mal para Trump.

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