«Me dieron un puñetazo en la boca y me tiraron al suelo de un golpe por protestar, por decirles que su actuación era desproporcionada”, denuncia uno de los agredidos.

En Spanish Revolution, a diferencia de otros medios, mantenemos todos nuestros artículos en abierto y siempre va a ser así porque consideramos que lo que hacemos, informar de forma independiente, es un servicio público. Si puedes permitirte ayudarnos con 2, 5 o 10 euros al mes, contribuirás a que podamos seguir adelante. Rebélate. ¡Suscríbete!

La revista La Mar de Onuba ha publicado la denuncia de dos vecinos de Écijam conocidos activistas de la zona, que fueron detenidos el domingo en Écija y retenidos en dependencias policiales durante más de 6 horas. Ambos denuncian haber recibido “graves abusos físicos y verbales” de los dos agentes que los detuvieron por negarse a ser identificados en la puerta de casa.

Según cuenta la revista, un coche de la Policía Nacional de Écija se detuvo frente a ellos mientras bajaban algunos objetos de su vehículo y les recriminaron no tener puesta la mascarilla. “Mientras entrábamos en el portal, intentamos explicarles que habíamos aparcado justo en la puerta, que solo eran unos pocos metros, que teníamos la mascarilla y nos la pondríamos en el momento, pero insistían en identificarnos”.

La Policía, según señalan, les aseguró actuar “por las buenas o por las malas”, y ante la negación verbal de la pareja a identificarse, “entraron al portal y retorcieron el brazo a Victoria, haciéndola perder la estabilidad. Al tratar de ayudarla recibo un empujón y caigo al suelo, y un tío de 100 kilos me clava la rodilla en la espalda y después sobre el cuello, como vemos que hacen en Estados Unidos”, declara Luna.

Tras arrestarlos, de camino a comisaría, «el agente que conducía empezó a acelerar por las calles del barrio y frenar en seco para que chocáramos con la mampara del coche. No nos pusieran el cinturón ni cuando lo pedimos. Después del golpe de frente, con ellos riéndose, caíamos con todo nuestro peso sobre las muñecas esposadas, sufriendo mucho dolor, y así lo repitieron hasta llegar”.

Asimismo, denuncian amenazas y vejaciones de tono sexual: “vas vestida muy provocativa”, “lo que necesitas es que te folle bien un policía” o“podríais iros, a Mallorca por ejemplo si tuvierais dinero, pero tenéis que quedaros aquí”, recuerdan que les dijeron los policías.

Uno de los agredidos cuenta a la revista que en el cuartelillo los sentaron con las manos tras el respaldo de las sillas y los intimidaron con una actuación como “de poli malo y poli bueno. Me dieron un puñetazo en la boca y me tiraron al suelo de un golpe por protestar, por decirles que su actuación era desproporcionada”.

“Somos padres de una niña pequeña y llevamos cuatro meses confinados en un piso de 70 metros con ella; yo trabajo desde hace años con 45 personas de riesgo en PRODIS [residencia y centro ocupacional para personas con diversidad intelectual], y después de formarme allí contra el virus, de cambiar mi vida y la de mi familia, y hacer lo imposible para que nadie esté en riesgo, nos acusarán de desobediencia y nos obligarán a irnos de aquí. Ya tenemos miedo”, señalan los agredidos.

Aseguran sentirse “intranquilos con actuaciones policiales como ésta, que durante el confinamiento han sido frecuentes en el barrio por parte de estos dos agentes”. Actualmente, estudian denunciar a los agentes.

Publicidad