La empresaria relata también que le dijo al rey emérito que tenía que aprender lo que era la «lealtad».

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No dejan de surgir detalles, cada vez más llamativos, sobre la vida de Juan Carlos primero a través de su examante, Corinna Larsen. El último, una operación por la que Juan Carlos I recibió una «propiedad del rey de Marruecos» en Marrakech de 36.422 metros cuadrados.

La empresaria alemana lo señaló en una conversación mantenida durante una cena en Londres en octubre de 2016, grabada sin el consentimiento de Larsen y publicada por OKDIARIO. Finalmente, la finca «no tenía ni electricidad» y no se podía vender, así que acabó siendo un «regalo envenenado»: «El rey de Marruecos no quiere saber nada. Ellos quieren vender la sociedad y ganar dinero, pero no se puede vender».

«El papel dice que yo lo he comprado», señaló Larsen. «Han utilizado al abogado Canonica para estudiar si pueden devolver esa propiedad. Han dicho ‘no podemos’ y se han enfadado muchísimo (…) Yo no voy a hacer nada hasta que saber qué quiere hacer con la propiedad. No tiene nada en esa propiedad. Hay camellos. No hay ni electricidad. Tienes que hacer una inversión de 10 o 15 millones», afirma.

La empresaria continúa hablándole sobre la imposibilidad de su venta por las condiciones en las que se encuentra: «La cuestión no es cuánto vale, es que no se puede vender.  Es como si te dan un pedazo de desierto en Arabia Saudita. Muy bien, ¿qué haces? El regalo es envenenado».

Además de poner en marcha la finca, se le sumaría, según Larsen, la imposibilidad de que la escritura estuviese a nombre de Juan Carlos I porque no podría explicar en España la cifra que declara de patrimonio si «tiene ese tipo de bienes fuera». «No puedes declarar que tienes bienes fuera, de dónde ha venido este dinero y este regalo. Pero él no es muy listo y nunca lo ha sido. Si quieres, pide al rey de Marruecos una casa de él para utilizarla, así no tienes ningún dolor de cabeza», sugiere, a lo que añade que «él quiere tener siempre cosas que no puede tener porque no declara su fortuna».

La empresaria relata también que le dijo al rey emérito que tenía que aprender lo que era la «lealtad»: «Él no ha sido leal. Para nadie… Ni para su familia ni para nadie… Su debilidad es que no tiene sentido de la lealtad (…) Me acuerdo de Gerardo Díaz Ferrán, Arturo Fernández… Toda esa gente fuera. Él la mayor debilidad que tiene es su falta de lealtad». «Con más lealtad hubiera conseguido más cosas», replica Villarejo.

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