En Huelva, Almeria y otras provincias estas personas viven en condiciones infrahumanas, sin agua, ni luz, en chabolas hechas de plástico y pale.

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Artículo original de Eulixe.
España, siglo XXI. Mientras parte de la sociedad habla de teletrabajo o conciliación laboral, otros ciudadanos de segunda clase alzan su voz para poder tener un techo bajo el que dormir tras una dura jornada de trabajo. Son inmigrantes que viven en situación de semiesclavitud recogiendo frutas y verduras, explotados por empresarios que votan a la derecha y que están en contra de la inmigración y su regularización, mas que nada porque de otro modo se les acabaría el negocio de tener mano de obra barata y sin derechos. Hipocresía en estado puro, traducida en la explotación laboral de personas en situación de exclusión social.

En Huelva, Almeria y otras provincias estas personas viven en condiciones infrahumanas, sin agua, ni luz, en chabolas hechas de plástico y pale. Esta semana han vuelto a sufrir un acto criminal y vandálico, al reducir a cenizas con un fuego que «no se sabe» de donde salió. Seydou Diop, portavoz de ASNUCI y de #RegularizacionYa cuenta en este vídeo el abandono que sufren de parte de todas las instituciones que deberían velar por condiciones de vida digna. Nos han dado de comer en tiempo de pandemia y así se les paga.

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