En un ejercicio de autoimpuesta invidencia, Casado ha dicho que en el sector agrícola «no hay esclavitud. No se pueden admitir las acusaciones falsas». La realidad le tapó la boca horas después.

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Una operación desarrollada por la Guardia Civil ha acabado con la detención, de momento, de 14 empresarios a los que se investiga por tener trabajando en sus explotaciones agrícolas, supuestamente, a inmigrantes irregulares sin contrato.

Los detenidos están siendo investigados por la presunta comisión de delitos contra los derechos de los trabajadores extranjeros, ya que habrían contratado a migrantes indocumentados para conseguir lucrarse a costa de los derechos laborales de estas personas.

La Guardia Civil ha comprobado que muchos de estos inmigrantes, por su estado de necesidad, trabajaban hasta diez horas seguidas, cobraban entre cinco y seis euros la hora, sin respetar lo establecido en el convenio del campo, como por ejemplo el derecho a descanso semanal.

La operación en este campo granadino ha servido también a los agentes para descubrir las malas condiciones de vida que soportaban estos emigrantes. Muchos de ellos estaban alojados en casetas de aperos, sin aislamiento, soportando temperaturas muy elevadas, sin luz, sin aseos y sin agua potable

Pablo Casado y sus ojos cerrados

Esta situación de semi-esclavitud en Granada, llama todavía más la atención si nos hacemos eco de las declaraciones de Pablo Casado, presidente del Partido Popular, quien ha acusado este martes al Gobierno progresista de atacar a los agricultores por investigar algunas de las condiciones de precariedad en las que se trabaja en algunos sectores del campo español.

En un ejercicio de autoimpuesta invidencia, Casado ha dicho: «En este sector no hay esclavitud. No se pueden admitir las acusaciones falsas e inadmisibles del Gobierno de España al sector del campo, acusándolo de que hay esclavitud, de que hay infraempleos, etcétera».

Dándose cuenta de tamaño error, ya que desde que Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, envió inspectores a comprobar si se estaba cumpliendo la legalidad y no han parado de saltar noticias subrayando la precariedad endémica del agro, intentó corregir acto seguido. «Si los hay, los jueces tendrán que hacer su tarea como en cualquier otro sector».

«Pero los representantes de los agricultores y ganaderos y la cadena de distribución merecen un respeto por parte del Gobierno». «Y por supuesto que estáis comprometidos con las condiciones laborales de la gente que se deja la espalda en el campo. Exijo un respeto», ha enfatizado Casado.

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